Stalin
Stalin En Ginebra, Lenin recibió una carta de San Petersburgo que decía lo siguiente: «La calma reina por arriba y por abajo, pero el silencio de abajo está infectado. Bajo su capa asoma tal ira que hará bramar a los hombres, porque tienen que hacerlo. Pero, de momento, hasta nosotros sufrimos lo más necio de esa ira...» Un tal Zajarov escribía a un amigo suyo de Odesa: «Hemos perdido en absoluto la fe en aquellos a quienes en tanto teníamos... ¡Imagínate que, a fines de 1905, Trotsky decía seriamente que la revolución política había culminado en un éxito grande, y que sería inmediatamente seguida por el comienzo de la revolución social...! ¿Y qué decir de la portentosa táctica de la revolución armada que tanto han divulgado los bolcheviques...? De veras, he perdido toda fe en nuestros dirigentes y en todos los llamados intelectuales revolucionarios.» Ni siquiera la Prensa liberal y la radical se guardaron de herir a los vencidos con su sarcasmo.