Stalin
Stalin En cuanto a Koba, no sabía francés ni alemán. Sin embargo, todas sus inclinaciones le impelían hacia la posición de Lenin. Koba no buscaba el palenque abierto como los oradores y los periodistas del menchevismo, porque el palenque abierto dejaba al aire sus atributos débiles más bien que los sólidos. Ante todo, necesitaba una máquina centralizada. Pero en las condiciones de un régimen contrarrevolucionario aquella máquina no podía ser más que ilegal. Aunque Koba carecía de perspectiva histórica, estaba más que ampliamente dotado de perseverancia. Durante los años de reacción no fue uno de las decenas de millares que desertaron del Partido, sino uno de los poquísimos centenares que, a pesar de todo, permanecieron leales a él.