Stalin
Stalin En 1910 la renovación de la industria pasó a ser un hecho indiscutible. Los partidos revolucionarios se encontraban ante esta cuestión: ¿Qué efecto tendrá este cambio de situación en las condiciones políticas del país? La mayoría de los socialdemócratas mantenían su actitud esquemática: la crisis revoluciona a las masas, y el resurgimiento de la industria las pacifica. Ambos bandos, bolcheviques como mencheviques, tenían, pues, a menospreciar o a negar rotundamente este resurgimiento que había comenzado realmente. La excepción era el periódico de Viena Pravda, que, a pesar de sus ilusiones conciliatorias, defendía la idea muy justa de que las consecuencias políticas de la renovación, como de la crisis, lejos de ser automáticas, cada vez se determinan de nuevo, según el curso de la lucha precedente y la situación global del país. Así, a la zaga del renacimiento industrial, en el curso del cual se había podido desarrollar una lucha huelguística muy amplia, un súbito decaimiento de la situación podría requerir un despertar revolucionario inmediato, siempre que concurriesen las demás condiciones necesarias. Por otra parte, después de un largo período de lucha revolucionaria terminada en derrota, una crisis industrial, dividiendo y debilitando al proletariado, podría destruir por completo su espíritu de combate. O bien, un resurgimiento industrial consecutivo a un largo período de reacción es capaz de reanimar el movimiento obrero, en gran parte a modo de lucha económica, después de lo cual la nueva crisis puede desviar la energía de las masas hacia carriles políticos.