Stalin
Stalin A la Conferencia convocada en Praga el 5 de enero de 1912 asistieron quince delegados de una veintena de organizaciones ilegales, en su mayor parte poco numerosas. Los informes de los delegados ofrecían un cuadro bastante claro de la situación del Partido; las pocas organizaciones locales se componían casi exclusivamente de bolcheviques, con una gran proporción de provocadores que traicionaban la organización tan pronto como empezaba a sostenerse en pie. Particularmente sombría era la situación en el Cáucaso. «No hay organización de ningún género en Chiatury —informaba Ordzhonikidze acerca del único punto industrial de Georgia—. Ni tampoco la hay en Batum.» En Tiflis «sucede lo mismo. Durante estos últimos años no hubo una simple octavilla ni trabajo ilegal en absoluto...». A pesar de la evidente flaqueza de los grupos locales, la Conferencia reflejó el nuevo espíritu de optimismo. Las masas iban poniéndose en movimiento, y el Partido sentía el viento propicio en su velamen.