Stalin
Stalin Así lo dice Beria, a quien, mientras estaba yo redactando este capítulo, nombraba Stalin jefe de su policía secreta; sus esfuerzos eruditos no quedaron así sin recompensa. En vano buscaríamos, en cambio, una confirmación documental de tal aserto, que se repite en la última Historia. En primer lugar, nadie era designado «presidente» de instituciones del Partido: no existía en absoluto tal método de elección. Según los viejos libros oficiales de referencia, el Comité Central un «Buró o Comisión compuesta de Ordzhonikidze, Spandaryan, Stalin y Goloschekin». La misma lista figura también en las notas a las obras de Lenin. Entre los papeles de la Ojrana, de Moscú, los primeros tres («Timogei, Sergo y Koba») se mencionan como miembros, del Buró ruso del Comité Central por sus alias. No carece de interés que en todas las listas antiguas figure siempre Stalin en último o penúltimo lugar, lo que no hubiera sucedido, desde luego, de haber sido colocado «a la cabeza» o nombrado «presidente». Goloschekin, expulsado de la máquina del Partido en una de últimas purgas, fue asimismo borrado del Buró en 1912, ocupando su puesto el afortunado Kalinin. La Historia se vuelve arcilla, en manos del alfarero.