Stalin
Stalin Lenin, a quien todavía no había llegado la noticia de la fuga de Stalin, se quejaba el 15 de marzo: «Nada de Ivanovich..., ¿qué le ocurre? ¿Dónde está? ¿Cómo se encuentra...?» Había escasez de hombres. No se disponía de personas apropiadas, ni siquiera en la capital. En la misma carta, Lenin escribía que era «endiabladamente» necesaria una persona ilegal en San Petersburgo, «porque las cosas no marchan bien allí. Hay una guerra dura y terrible. No tenemos información ni dirección, ni inspección del periódico». «Lenin estaba sosteniendo «una guerra dura y terrible» en el Consejo de redacción de Zvezda (La Estrella), que titubeaba en librar batalla a los liquidadores. «Apresuraos a luchar con Zhivoye Dyelo (La Causa Vital), periódico de los liquidadores, y el triunfo está asegurado. De otro modo, pasaremos grandes apuros. No os asustéis de las polémicas...» Lenin insistía de nuevo en marzo de 1912. Aquél era el motivo cardinal de todas sus cartas por aquellos días.