Stalin
Stalin El problema de las nacionalidades estaba considerablemente agudizado en Rusia durante la época de reacción. «La oleada de nacionalismo militante —escribÃa Stalin— llamaba la atención desde arriba por numerosos actos de represión cometidos por las autoridades, que descargaban su venganza sobre Estados Unidos a causa de su amor a la libertad, levantando en respuesta una marea de nacionalismo desde abajo, que a veces se transformaba en franco patrioterismo.» Esta fue la época del juicio ritual del asesinato contra el judÃo Bayliss, de Kiev. Retrospectivamente, a la luz de las últimas hazañas de la civilización, sobre todo en Alemania y en la Unión Soviética, aquel juicio parece hoy casi un experimento humanitario. Pero en 1913 desazonó a todo el mundo. El veneno del nacionalismo comenzaba a afectar a muchas secciones de la clase trabajadora también. Alarmado, Gorki escribió a Lenin sobre la necesidad de contrarrestar este fanatismo patriotero. «Respecto al nacionalismo, estamos enteramente de acuerdo —replica Lenin— en que hemos de hacerle frente más seriamente que nunca. Tenemos aquà un espléndido georgiano que está escribiendo un largo artÃculo para Proveshcheniye, (Ilustración), después de acumular todo el material austrÃaco y de otros sitios. Nos atendremos a él.» Se referÃa a Stalin. Gorki, relacionado desde antiguo con el Partido, conocÃa bien a todos sus cuadros de dirección. Pero Stalin le era, sin duda, totalmente desconocido, puesto que Lenin hubo de recurrir a una expresión tan impersonal, aunque halagadora, como la de «un espléndido georgiano». Por cierto que ésta es la única ocasión en que Lenin caracteriza a un prominente revolucionario ruso por la marca de su nacionalidad. Naturalmente, no pensaba en Georgia, sino en el Cáucaso: el factor de primitivismo atraÃa sin duda a Lenin; no es, pues, de extrañar que tratase a Kamo con tanta ternura.