Stalin
Stalin La sesión inmediata del Comité Central, con participación de Lenin disfrazado bajo una peluca, tuvo lugar el 10 de octubre, y alcanzó resonancia histórica. El punto central de la discusión fue la moción de Lenin, quien propuso la insurrección armada como tarea práctica urgente. La dificultad, incluso para el más convencido partidario de la insurrección, era la cuestión de tiempo. Ya en los días de la Conferencia democrática, el transaccionista Comité Ejecutivo Central, bajo la presión de los bolcheviques, había señalado el 20 de octubre corno fecha para el Congreso. Por lo menos en Petrogrado, la insurrección tenía que producirse antes del día 20; de otro modo, el Congreso no estaría en condiciones de empuñar las riendas del Poder, y corría el riesgo de ser dispersado. Se resolvió en la reunión del Comité Central, sin trasladarlo al papel, comenzar la insurrección en Petrogrado hacia el 15. Quedaban, por consiguiente, unos cinco días para prepararla. Todo el mundo se daba cuenta de que esto no bastaba. Pero el Partido estaba prisionero de la fecha que él mismo había impuesto a los transaccionistas en otra ocasión. Mi aviso de que el Comité Ejecutivo había decidido organizar un Estado Mayor propio causó gran impresión pues era más bien asunto de plan que de realidad. La atención de todos estaba concentrada en las polémicas con Zinoviev y Kamenev, quienes se pronunciaban decididamente contra la insurrección. Al parecer, Stalin no habló una sola palabra en aquella ocasión, o se limitó a una ligera observación; el hecho es que en las actas nada se registra de lo que dijese. La moción se aprobó por diez votos contra dos. Pero todos se quedaron algo recelosos en cuanto a la fecha.