Stalin
Stalin Esto no las libró de ser incorporadas al meollo de una nueva versión de la Revolución de octubre. En 1925 ya argüía Stalin: «Es extraño que el camarada Trotsky, el «inspirador», la «figura principal» y el “único líder” de la insurrección no fuese mimbro del centro práctico llamado a dirigir la insurrección. ¿Cómo es posible conciliar eso con la opinión corriente acerca de la misión especial del camarada Trotsky?» El argumento era ilógico sin duda alguna: de conformidad con el sentido preciso de la resolución, el «centro» estaba destinado a convertirse en parte del mismo Comité Revolucionario Militar que yo presidía. Stalin exhibía de lleno su intención de «devanar» una nueva historia de la insurrección en torno a aquellas actas. Lo que no acertó a explicar fue la fuente de la «opinión corriente acerca de la misión especial del camarada Trotsky». Sin embargo, esto vale la pena de traerlo a consideración.