Stalin
Stalin Fustigando la política de los bolcheviques después de 1917, Iremashvili escribe: «El triunvirato, hecho de ideas inextinguibles de venganza, comenzó a exterminar con inhumana crueldad todo lo vivo y lo muerto», etc. En el triunvirato, Iremashvili incluye a Lenin, a mí y a Stalin. Puede decirse con seguridad que esta idea del triunvirato nació en el ánimo de Iremashvili sólo mucho después, cuando Stalin hubo llegado al primer plano de importancia. Hay, sin embargo, una chispa de verdad (o, al menos, de apariencia de verdad) en esas palabras de Iremashvili. Con relación a las negociaciones en Brest-Litovsk, se citan una y otra vez estas palabras de Lenin: «Consultaré a Stalin y le contestaré.» Lo cierto es que el terceto existió solamente en ciertos momentos, aunque no siempre con la participación de Stalin. Dimitrievsky se refiere asimismo a este terceto, aunque en un tono y con un punto de referencia distintos:
Incluso Lenin en aquel período sintió la necesidad de Stalin a tal grado, que cuando llegaron noticias de Trotsky desde Brest y hubo que tomar una decisión mientras Stalin no estaba en Moscú, Lenin informó a Trotsky: «Quisiera consultar con Stalin antes de contestar a tu pregunta».
Y sólo tres días después telegrafió Lenin: «Stalin acaba de llegar. Lo estudiaré con él y te daremos en seguida nuestra respuesta.»