Stalin
Stalin Cuando llegué a Petrogrado a principios de mayo, apenas me acordaba del nombre de Stalin. Probablemente lo habría encontrado en la Prensa bolchevique, al pie de artículos que no atraían gran cosa mi atención. Mis primeras entrevistas fueron con Kamenev, Lenin y Zinoviev. Con ellos se hicieron negociaciones sobre fusión. No encontré a Stalin en las sesiones de los Soviets, ni en el Comité Ejecutivo Central, ni en los numerosos mítines que consumían considerable parte de mi tiempo. Al llegar, inmediatamente me puse en estrecho contacto con todas las figuras dirigentes en virtud de mi misión dentro del Comité Central, pero no eché de ver a Stalin ni entre los miembros de segunda fila del Comité Central, como Bubnov, Milutin, Nogin y otros. (Después de la fusión de los interdistritos, [Mezhraiontsy] con los bolcheviques, Stalin continuó siendo una figura secundaria.) «En la Mesa presidencial del Parlamento previo —dicen las actas del Comité Central del Partido—, Trotsky y Kamenev representaban a los bolcheviques.» (Cuando llegó el momento de enviar representantes rectores del Partido a la Asamblea Constituyente repetidas veces mencionada, a la que se asignaba la labor de determinar en forma parlamentaria democrática el futuro Gobierno de Rusia, Stalin fue designado portavoz del Comité Central del Partido para nombrarlo. Como dice el acta, las palabras de Stalin fueron: «Camaradas, propongo como candidatos a la Asamblea Constituyente a Lenin, Zinoviev, Kollontai, Trotsky y Lunacharsky.») Estas fueron las cinco personas propuestas en nombre de todo el Partido. Recordemos que (según la historiografía oficial) sólo dos semanas antes, yo, en unión de los mencheviques y los essars, había expuesto al parecer que Lenin se presentara a consejo.