Stalin
Stalin El Comisariado Popular de Nacionalidades se creó para organizar todas las antiguas naciones oprimidas de Rusia mediante Comisariados nacionales (como el armenio, el bielorruso, el judÃo, el letón, el musulmán —llamado más tarde tártarobashkir—, el polaco y las secciones de los montañeses del Cáucaso, los alemanes, los kirghises, los ucranianos, los chuvash, los estonios, los calmucos, los yugoslavos, los checoslovacos —para servir a los prisioneros militares checos—, los votiacos y los komis). El Comisariado trataba de organizar la educación de las nacionalidades sobre una base soviética. Publicaba un periódico semanal, La Vida de las Nacionalidades, en ruso, y varias publicaciones en diversas lenguas nacionales. Pero se dedicaba principalmente a organizar repúblicas nacionales y regionales, para encontrar los necesarios cuadros dirigentes entre los mismos naturales de ellas; a la orientación general de las entidades territoriales recién organizadas, y a cuidar de las minorÃas nacionales que residÃan fuera de su propio territorio segregado. A los ojos de las nacionalidades atrasadas que por primera vez se vieron solicitadas por la Revolución a llevar una existencia nacional independiente, el Comisariado de Nacionalidades tenÃa una indudable autoridad. Les abrÃa las puertas que llevaban a una vida independiente dentro del marco del régimen soviético. En aquella esfera, Stalin era un ayudante insustituible para Lenin. Stalin conocÃa la vida del pueblo aborigen del Cáucaso, Ãntimamente, como sólo un nativo podÃa conocerla. Llevaba aquel primitivismo en la sangre. Le gustaba la sociedad de aquella gente, encontraba un lenguaje común para conversar con ellos, no recelaba que pudiesen superarle en nada, y, por consiguiente, los trataba con aire democrático, amistoso. Lenin apreciaba estas cualidades de Stalin, que otros no compartÃan, y en todos sentidos trató de respaldar la autoridad de Stalin frente a toda clase de delegaciones nacionales. «Trátalo con Stalin. Conoce bien ese asunto. Sabe cómo andan las cosas. Discute el asunto con él.» Tales consejos salieron de sus labios centenares de veces. En todas aquellas ocasiones en que Stalin tenÃa serios conflictos con los delegados nacionales, o con su propia Junta, se acudÃa al Politburó, donde todas las cuestiones en litigio se resolvÃan invariablemente en favor de Stalin. Esto reforzó, seguramente, su autoridad aún más en el concepto de los cÃrculos rectores de las nacionalidades atrasadas: del Cáucaso, del Volga, de Asia. La nueva burocracia de las minorÃas nacionales llegó a ser más tarde un baluarte no despreciable del poder de Stalin.