Stalin
Stalin «Reconocer el derecho a la secesión no significa recomendarla —escribÃa en Pravda el 10 de octubre del año 1920—. La secesión de las comarcas limÃtrofes hubiese minado el poder revolucionario de la Rusia central, que estimulaba el movimiento liberador del Oeste y del Este. Las naciones limÃtrofes segregadas hubieran caÃdo inevitablemente bajo la dominación del imperialismo internacional. Basta echar una ojeada a Georgia, Armenia, Polonia, Finlandia, etc., que se han separado de Rusia y sólo conservan una mera ilusión de independencia, puesto que, en realidad, se han convertido en vasallas incondicionales de la Entente. Basta recordar la reciente historia de Ucrania y de Azerbaijan, la primera violada por el capitalismo alemán, y el segundo por la Entente para comprender en toda su plenitud el sentido contrarrevolucionario de la exigencia de secesión de un paÃs limÃtrofe en las condiciones internacionales reinantes.»