Stalin
Stalin ¿Qué objeción suscitaba Stalin contra una orden que, por lo que puedo recordar, era de importancia secundaria, aunque he olvidado totalmente de qué se trataba? Ninguna. Simplemente no quería firmarla. Le hubiera sido perfectamente posible llamarme por hilo directo y explicarme sus razones, o, si lo prefería, dirigirse a Lenin con la consulta. El comandante del frente, si no estaba conforme con Stalin, por la misma norma podía haber expuesto sus propios argumentos al comandante en jefe o a mí. La objeción de Stalin se habría discutido inmediatamente en el Politburó, y se hubieran solicitado entonces del comandante en jefe explicaciones suplementarias. Pero, lo mismo que en Tsaritsyn, Stalin prefería obrar de muy distinto modo: «No quiero firmarla», declaró, para alardear de su importancia ante sus colaboradores y subordinados. Yo repliqué a Berzin: «La orden del comandante en jefe certificada por un comisario es obligatoria para ti. Fírmala inmediatamente; de lo contrario, habrás de comparecer ante el Tribunal». Inmediatamente, Berzin puso su firma en la orden del comandante.