Stalin
Stalin Durante el primer perÃodo, cuando la Revolución iba propagándose de los centros industriales hacia la periferia, se organizaron destacamentos armados de trabajadores, marineros y ex soldados, para establecer el régimen soviético en varias localidades. Estos destacamentos tenÃan que librar, en ocasiones, encuentros de menor cuantÃa. Como gozaban de la simpatÃa de las masas, les era fácil quedar victoriosos. Adquirieron asà cierto temple, y sus jefes alguna autoridad. No habÃa enlaces regulares entre tales destacamentos. Su táctica tenÃa el carácter de incursiones de guerrilleros, y, por lo pronto, con aquello bastaba. Pero las clases derrocadas, con ayuda de sus protectores extranjeros, comenzaron a organizar sus propios ejércitos. Bien armados y dirigidos, pronto les tocó el turno de emprender la ofensiva. Acostumbrados a victorias fáciles, los destacamentos de guerrilleros no tardaron en poner en evidencia su inutilidad; no tenÃan secciones adecuadas de información, ni enlaces entre ellos, ni eran capaces de ejecutar una maniobra de relativa complejidad. De aquà que en varias ocasiones y en distintos puntos del paÃs, la guerra de partidas no produjese más que desastres. No era fácil incluir aquellos destacamentos aislados en un sistema centralizado. La capacidad militar de sus comandantes no era grande, y, además, miraban con hostilidad a los oficiales antiguos, parte por no tener confianza polÃtica en ellos, y parte por disimular su falta de confianza en sà mismos. Sin embargo, todavÃa en julio de 1918, los essars de izquierda seguÃan insistiendo en que podÃamos defendernos con guerrilleros, sin necesidad de un ejército centralizado. «Esto es tanto como decirnos —repuse yo— que no necesitamos ferrocarriles, y que podemos arreglarnos con carros de caballos para el transporte.»