Stalin
Stalin Durante los primeros meses de 1919, el Ejército Rojo asestó un tremendo golpe a la contrarrevolución en el Sur, integrada principalmente por el Ejército cosaco del Don al mando del general Krassnov, protegido por una cortina de Caballería. Pero tras Krassnov en el Kuban y en el norte del Cáucaso, se estaba formando el ejército de voluntarios de Denikin. A mediados de mayo, nuestro Ejército, en prosecución de su avance y muy agotado, se encontró con las tropas de refresco de Denikin y comenzó a retroceder. Perdimos todo lo ganado, y además toda Ucrania, que acababa de ser liberada. Entretanto, en el frente Este, al mando de su antiguo jefe coronel Kamenev, con Smilga y Lashevich en el Consejo Revolucionario de Guerra, la situación había mejorado tanto y las cosas iban tan bien que suprimí totalmente mis visitas allí y casi llegué a olvidarme de las facciones de Kamenev. Embriagados por el éxito, Smilga, Lashevich y Gussev, llevaban a hombros a su comandante, brindaban fraternalmente con él y escribían a Moscú informes entusiásticos sobre sus méritos. Cuando el comandante en jefe, esto es, Vatzetis, de acuerdo conmigo en principio, había sugerido que el ejército del Este permaneciese de invernada en los Urales, con el fin de trasladar algunas divisiones al Sur, donde la situación se presentaba amenazadora, Kamenev, apoyado por Smilga y Lashevich, había opuesto una obstinada resistencia. [Kamenev argüía que podía poner varias de sus divisiones del Este a disposición del frente Sur sin interrumpir su ofensiva en los Urales. A partir de entonces, su autoridad creció a expensas de la de Vatzetis, sobre todo porque éste persistía en su error después de haber quedado en evidencia.]