Stalin
Stalin Una de las razones de que la catástrofe de Varsovia alcanzase proporciones tan terribles, fue la conducta del mando del grupo occidental de los ejércitos del Sur, que iba en dirección a Lemberg. La principal figura política en el Consejo Revolucionario de Guerra de aquel grupo era Stalin. Deseaba a toda costa entrar en Lemberg al mismo tiempo que Smilga y Tujachevsky en Varsovia. El rápido avance de nuestros ejércitos hacia el Vístula había inducido al mando polaco a concentrar todos sus esfuerzos y, con ayuda de la Misión militar francesa, considerables reservas en las regiones de Varsovia y Lublin. En este momento decisivo, la línea de operaciones en el frente Sudoeste, divergía en ángulo recto de la del frente occidental principal: Stalin estaba haciendo su propia guerra. Cuando el peligro en que se hallaba el ejército de Tujachevsky se hizo evidente y el comandante en jefe ordenó al frente Sudoeste desviar marcadamente su dirección hacia Zamostye-Tomashev, para caer de flanco sobre las tropas polacas próximas a Varsovia, el comandante del frente Sudoeste, estimulado por Stalin, continuó su avance hacia Occidente: ¿No era más importante apoderarse de Lemberg que ayudar a «otros» a tomar Varsovia? Durante tres o cuatro días, nuestro Estado Mayor General no pudo conseguir que se ejecutara la citada orden. Sólo después de reiteradas demandas reforzadas con amenazas, cambió la dirección el mando del grupo Sudoeste; pero ya entonces el retraso de unos días había producido su efecto fatal. El 16 de agosto, los polacos emprendieron la contraofensiva y obligaron a nuestras tropas a retroceder.