Stalin
Stalin Pero si Yegorov trató de reducir indirectamente la culpa de Stalin a la vez que la suya, no se propuso aún cargarla a la otra parte. Tampoco lo hizo Vorochilov en el artículo francamente apologético que lleva su firma, Stalin y el Ejército Rojo, publicado en el mismo año 1929. «Sólo el fracaso de nuestras tropas cerca de Varsovia —declara Vorochilov vagamente—, interrumpió el avance del ejército montado que se proponía atacar Lemberg y se hallaba entonces a diez kilómetros de allí.» Sin embargo, el asunto no podía quedarse en mera justificación propia. En tales cosas Stalin nunca se detiene a mitad de camino. Llegó, por fin, el momento en que pudo achacarse la responsabilidad del fracaso en el frente a los que estorbaron la marcha sobre Lemberg. [En 1935, el profesor rojo] S. Rabinovich, [en su] Historia de la Guerra Civil, escribía: