Stalin
Stalin Así, gradualmente, Stalin resolvió el problema a su peculiar manera, cargando la responsabilidad de la campaña de Varsovia sobre mí. Pero lo cierto es que yo era contrario a tal campaña. La responsabilidad del descalabro del Ejército Rojo, presupuesta por la falta de una sublevación en el país y agravada por su propia estrategia independiente, recayó por parte suyo sobre mí, a pesar de haberles prevenido de la posibilidad de una catástrofe y de haber solicitado moderación en el entusiasmo por éxitos efímeros como el de la toma de Lemberg.
Desviar las inculpaciones poco a poco hacia el adversario es un método fundamental de luchar para Stalin, y alcanza su desarrollo máximo en los juicios de Moscú. Digamos también de pasada que Stalin no contribuyó a la campaña de Polonia con ningún esfuerzo constructivo que valga la pena de mencionar. El correo y los telegramas de la época hacen constar con quién tuve ocasión entonces de corresponder a diario para determinar la política del momento en relación con la guerra de Polonia: Lenin, Chicherin, Karajan, Krestinsky, Kamenev, Radek. De estas seis personas, sólo Lenin acertó a morirse a tiempo. Chicherin murió en desgracia, aislado por completo; Radek vivirá detenido el resto de sus días; Karajan, Krestinsky y Kamenev han sido ejecutados.