Stalin
Stalin 49 está lleno precisamente de personas que han fracasado en varias otras esferas. De aquà proviene también el extraordinario desarrollo de intrigas en el Rabkrin, que hace ya tiempo se ha convertido en proverbial en todo el paÃs. No hay razón para suponer que esta institución (no sus pequeños cÃrculos rectores solamente, sino toda la organización) puede sanearse y fortalecerse, porque en el futuro los activistas eficientes seguirán destinándose al auténtico trabajo, y no a su inspección, Resulta, pues, evidente la fantasÃa del plan de mejorar la maquinaria del Estado soviético mediante la palanca de Rabkrin.
[A esta crÃtica contestó Lenin el 6 de mayo:]
El camarada Trotsky está radicalmente equivocado respecto al Rabkrin. Con nuestro desenfrenado «departamentalismo», aun entre los mejores comunistas, el bajo nivel cultural de nuestros funcionarios, las intrigas entre unas y otras ramas del Gobierno... es imposible seguir adelante sin el Rabkrin. Hemos de trabajar sistemática y persistentemente, para convertirlo en el mecanismo de inspección y mejora de todas las actividades gubernamentales.
[Pero no tardarÃa mucho Lenin en cambiar de opinión sobre este tema, y en alarmarse aún más que Trotsky por el empacho de burocracia y la corrupción de este Comisariado instituido precisamente para él para combatirla.]