Stalin
Stalin En el X Congreso, de marzo de 1921, Stalin había leído de nuevo su inevitable informe sobre la cuestión nacional. Como suele suceder en su caso, por obra del empirismo, deducía generalizaciones, no del material vivo, no de la experiencia del Gobierno soviético, sino de abstracciones inconexas y exentas de coordinación. En 1921, como en 1917, seguía repitiendo el argumento general de que los países burgueses no podían resolver sus problemas nacionales, en tanto que la tierra de los Soviets tenía todas las posibilidades de hacerlo. El informe produjo desencanto y aun perplejidad. En el curso del subsiguiente debate, los delegados más interesados en la cuestión, principalmente los de partidos minoritarios nacionales, expresaron su disconformidad con él. Incluso Mikoyan, que era uno de los mejores aliados de Stalin y llegó a ser después uno de sus escuderos más devotos, se quejaba de que el Partido necesitaba instrucciones respecto a «los cambios que procedía introducir en el sistema, y al tipo de orden soviético que hubiera cae montarse en las naciones limítrofes... El camarada Stalin nada decía de eso».