Stalin
Stalin En 1921, Stalin visitó Georgia con aspecto muy distinto al que le caracterizaba cuando durante su estancia allí era aún Soso y después Koba. Esta vez era el representante del Gobierno, del omnipotente Politburó, del Comité Central. Pero nadie en Georgia vio en él a un dirigente, sobre todo en las filas señeras del Partido, donde le acogieron no como a Stalin, sino como miembro de la dirección suprema del Partido, es decir, no a base de su personalidad, sino de su cometido. Sus antiguos camaradas de trabajo ilegal se consideraban por lo menos tan competentes como él en los asuntos de Georgia, y mostraron francamente su desacuerdo. Cuando se vieron obligados a someterse lo hicieron a su pesar, con críticas duras y amenazando con pedir una revisión de todo el problema en el Politburó del Comité Central. Stalin no era un líder ni siquiera en su [país de origen. Aquello le llegó a lo vivo. Nunca olvidaría tal afrenta a su autoridad] como representante del Comité Central del Partido en todo cuanto se relacionara con Georgia. Si en Moscú basaba su autoridad en el hecho de ser un georgiano enterado de la situación local, en Georgia, donde se presentaba como representante de Moscú, exento de simpatía o prejuicios nacionales de índole local, trataba de comportarse como si no fuese georgiano, sino un bolchevique delegado por Moscú, comisario de Nacionalidades, y como si para él los georgianos no fuesen sino una de tantas nacionalidades diversas. Aparentaba desconocer las condicionales nacionales de Georgia: evidentemente, se trataba de un ligero exceso de compensación por sus extremados sentimientos nacionalistas de la juventud. [Se conducía como un rusificado granruso, tratando a la baqueta los derechos de su propio pueblo como nación.] A éstos los llamaba Lenin extranjeros rusificadores; y lo decía tanto por Stalin como por Dzerzhinsky, [polaco trocado en rusificador. Según Iremashvili, que sin duda peca de exagerado:]