Stalin
Stalin Durante este mismo debate del otoño fue cuando se desarrolló definitivamente y se puso a prueba la técnica de la máquina en su lucha con la oposición. En ningún caso podÃa permitirse que la máquina se rompiese por presión desde abajo. La máquina tenÃa que mantenerse firme. El Partido podÃa bajarse de nuevo, refundiese o reagruparse. Era posible expulsar a algunos miembros, pactar con otros, o asustarlos. Finalmente, cabÃa hacer malabarismos con hechos y números. Los hombres de la máquina se enviaban de una a otra fábrica en automóvil. Las Comisiones de Control, que se habÃan establecido con el propósito de combatir precisamente esta usurpación de poder por la máquina, se convirtieron en simples dientes de sus ruedas. En las reuniones del Partido, sobre todo, funcionarios de absoluta confianza de las Comisiones de Control anotaban el nombre de todo orador sospechoso de simpatÃas por la oposición, y luego escudriñaban con todo afán en su pasada vida. Siempre, o casi siempre, resultaba bastante sencillo hallar algo más o menos tangible (algún error pretérito o simplemente un origen social dudoso) para justificar un cargo o provocar una violación de la disciplina del Partido. Entonces era posible expulsar, trasladar, intimidar para imponer silencio, o concertar un arreglo con el adversario de la oposición.