Stalin
Stalin Sin embargo, dentro del marco de las posibilidades históricas [a su alcance], Mussolini, ha demostrado gran iniciativa, habilidad para esquivar, tenacidad y comprensión. [Sigue] la tradición de la larga serie de improvisadores italianos. El don de improvisar está en lo íntimo del temperamento del país. Ágil y desordenadamente ambicioso, sacrificó su carrera socialista a sus ansias de éxito. Su disgusto en el partido se trocó en fuerza impulsara. Creó y destruyó teoría a su paso. Es la verdadera personificación del egoísmo cínico [y de la cobardía oculta tras el disfraz de su] jactancia. Hitler da muestras de monomanía y mesianismo. El encono personal tuvo considerable parte en su desarrollo. Era un pequeño burgués «desclasado» que no se resigna a ser obrero manual. Los obreros normales aceptan su posición como normal. Pero Hitler era un presumido de mal asiento y psiquismo alterado. Consiguió elevarse socialmente recurriendo a la execración de los judíos y de los socialdemócratas. Estaba desesperadamente resuelto a subir. De camino compuso para sí mismo una «teoría» plagada de contradicciones y reservas mentales: un revoltijo de ambiciones imperiales alemanas y de sueños de los días rencorosos de un pequeñoburgués «desclasado». Si tratamos de encontrar un paralelo histórico para Stalin tenemos que rechazar no sólo a Cromwell, Robespierre, Napoleón y Lenin, sino incluso a Mussolini y a Hitler. [Comprenderemos mejor a Stalin] evocando figuras como Mustafá Kemal Pachá o tal vez Porfirio Díaz.