Su moral y la nuestra
Su moral y la nuestra La doctrina marxista que - ¡oh, dolor!- Eastman jamás ha entendido, nos ha permitido prever lo inevitable, en ciertas condiciones históricas, del termidor soviético, con todo su cortejo de crÃmenes. La misma doctrina habÃa predicho, con mucho tiempo de anticipación, el inevitable hundimiento de la democracia burguesa y de su moral. Por el contrario, los doctrinadores del "sentido común" se han visto cogidos de modo imprevisto por el fascismo y el stalinismo. El sentido común procede a base de magnitudes invariables en un mundo en el que sólo la variabilidad es invariable. La dialéctica, en cambio, considera los fenómenos, las instituciones y las normas en su formación, su desarrollo y su decadencia. La actitud dialéctica frente a la moral, producto accesorio y transitorio de la lucha de clases, parece "inmoral" a los ojos del sentido común. Sin embargo, ¡nada hay más duro y más limitado; más suficiente y más cÃnico que la moral del sentido común!