Su moral y la nuestra
Su moral y la nuestra La II Internacional y la Federación Sindical de Amsterdam no tomaron sobre ellas, claro está, la responsabilidad de las falsificaciones: dejaron semejante tarea a la Comintern. Callaron. En conversaciones privadas, sus representantes declaraban que desde el punto de vista moral, estaban contra Stalin; pero que desde el punto de vista político, estaban con él. Sólo cuando el Frente Popular de Francia reveló hendiduras irreparables y los socialistas franceses tuvieron que pensar en el mañana, fue cuando León Blum encontró en el fondo de su tintero las indispensables fórmulas de la indignación moral.