Su moral y la nuestra
Su moral y la nuestra Tras las viejas internacionales gravita el Buró de Londres, de los centristas, que reúne con todo acierto los aspectos de un jardín de niños, de una escuela para adolescentes atrasados y de un asilo de inválidos. El secretario del Buró, Fenner Brockway, comenzó por declarar que una averiguación sobre los procesos de Moscú podría "perjudicar a la U.R.S.S.", y en lugar de eso propuso que se hiciera una averiguación sobre… la actividad política de Trotsky, por una comisión "imparcial", integrada por cinco adversarios irreconciliables de Trotsky, Brandler y Lovestone se solidarizaron públicamente con Yagoda; no retrocedieron sino ante Iezhov. Jacob Walcher, con un pretexto manifiestamente falso, rehusó prestar a la Comisión John Dewey un testimonio que sólo podía ser desfavorable a Stalin. La moral podrida de semejantes individuos sólo es producto de su política podrida.