Su moral y la nuestra
Su moral y la nuestra Esos criterios no dicen, naturalmente, lo que es permitido y lo que es inadmisible en cada caso dado. Semejantes respuestas automáticas no pueden existir. Los problemas de la moral revolucionaria se confunden con los problemas de la estrategia y de la táctica revolucionarias. Respuesta correcta a esos problemas, únicamente puede encontrarse en la experiencia viva del movimiento, a la luz de la teorÃa.
El materialismo dialéctico desconoce el dualismo de medios y fines. El fin se deduce naturalmente del movimiento histórico mismo. Los medios están orgánicamente subordinados al fin. El fin inmediato se convierte en medio del fin ulterior. En su drama, Franz von Sickingen, Ferdinand Lassalle pone las palabras siguientes en boca de uno de sus personajes:
No muestres sólo el fin, muestra también la ruta, - Pues el fin y el camino tan unidos se hallan Que uno en otro se cambian, Y cada nueva ruta descubre nuevo fin.
Los versos de Lassalle son muy imperfectos. Lo que es peor aún, en la polÃtica práctica, Lassalle se separó de la regla enunciada por él: baste recordar que llegó hasta negociaciones secretas con Bis-marck. La interdependencia del fin y de los medios, sin embargo, está expresada, en el caso de los versos reproducidos, de modo enteramente exacto. Es preciso sembrar un grano de trigo para cosechar una espiga de trigo.