Su moral y la nuestra
Su moral y la nuestra Souvarine y otros sicofantes se han apoderado inmediatamente, claro está, de la frase del prospecto citada arriba, y ésta los dispensa de la necesidad de fatigarse buscando sofismas envenenados. Si Trotsky toma rehenes, está bien: si lo hace Stalin, está mal. Frente a esta "moral de hotentote" no es difícil dar pruebas de noble indignación. Sin embargo, no hay nada más fácil que desenmascarar con el ejemplo más reciente, la vacuidad y la falsía de esta indignación. Víctor Serge ingresó públicamente al P.O.U.M., partido catalán que tenía en el frente de guerra su propia milicia. En el frente, ya lo sabemos, se tira y se mata. En consecuencia, puede decirse: "El asesinato adquiere para Víctor Serge un significado completamente diferente, según que la orden haya sido dada por el general Franco o por los jefes del partido de Víctor Serge". Si nuestro moralista hubiera tratado de captar el sentido de sus propios actos, antes de dar lecciones a los demás, es verosímil que habría dicho, a ese respecto: -Es que los obreros españoles luchaban por libertar el pueblo y las bandas de Franco, por reducirlo a la esclavitud. Serge no podría inventar ninguna otra respuesta. En otras palabras, no hace más que repetir el argumento de "hotentote"
[1] de Trotsky, en lo que se refiere a los rehenes.