Su moral y la nuestra
Su moral y la nuestra La democracia interior del partido revolucionario no es un fin en sí, tiene que completarse y limitarse con el centralismo. Para el marxista, el problema siempre se plantea así: La democracia, ¿para qué, para qué programa? De este modo, los cuadros del programa constituyen los cuadros mismos de la democracia. Víctor Serge ha reclamado de la IV Internacional que ésta diese libertad de acción a todos los confusionistas, sectarios, centristas del tipo del P.O.U.M., de Vereecken, de Marceau Pivert; a los burócratas conservadores del género de Sneevliet, o sencillamente a los aventureros del tipo de R. Molinier. Por otra parte. Víctor Serge ayuda sistemáticamente a las organizaciones centristas a expulsar de sus filas a los partidarios de la IV Internacional. Bastante conocemos este democratismo complaciente, acomodaticio, conciliante, cuando mira hacia la derecha y, al mismo tiempo, exigente, malvado y tramposo, cuando mira hacia, la izquierda.. Representa solamente el régimen de auto-defensa del centrismo pequeño-burgués.