El caballero de la carreta
El caballero de la carreta Junto con Ginebra, son liberados los demás cautivos. Entonces el rey Baudemagus conduce a Lanzarote a la presencia de la reina. Ésta le dispensa la más cruel de las acogidas: no se digna mirarle ni dirigirle la palabra. Para ella es un juego, pero Lanzarote queda completamente destruido. Después visita a Keu, convaleciente aún de su derrota ante Meleagante. Tampoco el senescal puede explicarse el desdén (aparente) de Ginebra hacia su salvador. Lanzarote, deshecho, decide partir en busca de Galván hacia el Puente bajo el Agua.
22. Las dos muertes ficticias (4107-4400)
Pensando obrar de acuerdo con su monarca, las gentes de Gorre prenden a Lanzarote y a sus seguidores. Se difunde la falsa noticia de que el héroe ha muerto a manos de sus enemigos. El dolor de la reina al conocer la nueva es indescriptible. Su cruel acogida —piensa ella— ha sido la única causa de la muerte de su amado. Se abstiene de comer y beber, tantos rigores se administra asà misma que hay quien cree que ha exhalado su último suspiro. La noticia de su falsa muerte llega a su vez a Lanzarote, quien, tras un formidable y desesperado monólogo, intenta suicidarse. Afortunadamente, sus guardianes impiden que se quite la vida.
23. La cita (4401-4532)