Hagakure: El Camino del Samurái
Hagakure: El Camino del Samurái En la duodécima sección del capítulo cincuenta del Ryoan-kyo, figura la siguiente anécdota: En la provincia de Hizen, vivía un hombre originario de Taku. Tenía la viruela pero quiso, a pesar de esto, reunirse con las fuerzas que salían para asaltar el castillo de Shimaba. Sus parientes intentaron disuadirlo: «Con una enfermedad tan grave, incluso si llegas allí, no servirás para nada». «Estaré satisfecho incluso si muero en el camino. Mi maestro me ha acogido en su generosa bondad. ¿Cómo podría yo ahora no serle de alguna utilidad?». Fue hacia las filas enemigas. Era invierno y a pesar del frío no cuidó de su salud. No se vistió más de lo acostumbrado y no abandonó su armadura. No tomó remedios contra su enfermedad. Pero acabó por restablecerse.
Ocurrió, pues, lo contrario de lo que se esperaba, no fue necesario sanar la infección.
Cuando el Señor Suzuki Shozo conoció esto, dijo: «¿Acaso no es purificarse el sacrificar así su vida? Un hombre que entrega su vida en nombre de la rectitud, no tiene necesidad de invocar el Dios de la viruela. Todos los Dioses del cielo lo protegen».