Hagakure: El Camino del Samurái
Hagakure: El Camino del Samurái Es el colmo de la locura para un Samurái perder el control de sà mismo si por desgracia queda reducido al estado de Ronin o se encuentra enfrentado a algún revés de fortuna del mismo tipo. En el tiempo del Señor Katsushige, los Samurái tenÃan una divisa favorita: «Si no habéis sido Ronin siete veces, no podréis reivindicar efectivamente el tÃtulo verdadero de Samurái. Tropezad y caed siete veces, pero levantaos a la octava». Manifiestamente, Hyogo Naritomi habÃa sido, según se dice, siete veces Ronin. Un Samurái al servicio de un Daimyo debe ser como un tentetieso que se levanta cada vez que uno lo inclina. En verdad, serÃa una excelente idea para el Daimyo devolver a sus discÃpulos la libertad para someter a prueba su fuerza espiritual.
El Trato a los Subordinados.
En un poema a la gloria de Yoshitune, se dice: «Un general debe dirigirse frecuentemente a sus soldados». Las personas que sirven a un amo estarán tanto más dispuestas a consagrar su vida a su servicio cuando su amo le alabe en circunstancias excepcionales, asà como en la vida corriente, del tipo: «Me habéis servido muy bien».
«Debéis ser muy cuidadoso con esto o lo otro. Ahora tengo un servidor de primera clase». Estos comentarios atentos son de una gran importancia.

