Hagakure: El Camino del Samurái
Hagakure: El Camino del Samurái Son numerosas las personas que dan consejos, pero escasas son las que los reciben con reconocimiento, y todavÃa más raros los que los siguen. Después de los 30 años, el hombre se vuelve, por lo general, impermeable a los consejos. Cuando los consejos ya no le alcanzan se vuelve rápidamente fatuo y egoÃsta. Añade, para el resto de sus dÃas la impudencia a la estupidez, lo que irremediablemente causará su pérdida.
Es por ello que es indispensable descubrir a alguien capaz de discernir, ligándose fuertemente a él para recibir su enseñanza.
Un Samurái que no concede ningún interés a la riqueza y al honor, acaba habitualmente por volverse insignificante y envidioso. Este hombre es a la vez vano e inútil, acaba por revelarse inferior a aquel mismo cuyos únicos móviles son la ambición, el dinero y la fama. No es de ninguna utilidad inmediata.
Hasta la edad de cuarenta años un Samurái debe vigilar de no dejarse seducir por la sabidurÃa y el sentido del juicio. Debe depender únicamente de sus capacidades y de su fuerza de carácter. Cuanto mayor sea esta última, mejor será el Samurái. Aun habiendo superado los 40 años, pero esto depende del individuo y de su posición social, un Samurái no es nada si no tiene fuerza de carácter.

