Hagakure: El Camino del Samurái
Hagakure: El Camino del Samurái El que ha pecado debe despertar todavía más nuestra piedad. No hay límite para la anchura y profundidad de nuestro corazón. Hay espacio para todo. Por esto todavía adoramos a los sabios de los tres antiguos reinos (India, China y Japón) debido a que su compasión todavía nos alcanza a nosotros actualmente. Cualquier cosa que hagáis, tenéis que hacerlo para el bien de vuestro amo, vuestros parientes, la gente en general y la posteridad. Esto es la gran compasión. El amor y la sabiduría que vienen de esto son el real amor y la real sabiduría. Cuando uno castiga o lucha con el corazón compasivo, todo lo que haga será sin límites en la fuerza y la corrección. Hacer una cosa sólo en el propio beneficio es superficial y se vuelve negativo. Yo comprendí hace tiempo los temas de la sabiduría y la bravura. Ahora estoy justamente empezando a entender el tema de la compasión. El Señor Ieyasu decía: «El fundamento para gobernar un país en paz es la compasión; cuando uno considera al pueblo como a su propio hijo, el pueblo lo considera como su propio padre». Además ¿no ha de pensarse que los nombres del «padre del grupo» y «niño del grupo» (es decir jefe del grupo y miembro) provienen de los armoniosos corazones de una relación padre-hijo? Es de esta manera que ha de comprenderse que la frase del Señor Naoshige: «Un buscador de faltas vendrá para ser castigado por los otros» viene de su compasión. Su sentencia: «El principio está más allá de la razón» también tiene que ser considerado compasión. Él afirmó con entusiasmo que uno tiene que probar lo ilimitado.