Hagakure: El Camino del Samurái
Hagakure: El Camino del Samurái Cuando uno busca algo esencial que realizar, hay que saberse mantener lejos del Señor de un feudo, de las personalidades oficiales y de los consejeros. Cuando uno pasa el tiempo «girando en torno» a sus superiores y a estar suspendido de sus labios, se hace difÃcil llevar a cabo los proyectos. Es una máxima que no ha de ser olvidada.
Está mal murmurar, sin embargo, tampoco es mejor alabar a alguien en todo momento. Un Samurái debe conocer su talla, observar la disciplina sin distraerse y hablar lo menos posible.
Un hombre valeroso debe permanecer impávido y jamás dar la impresión de estar desbordado. Sólo las personas insignificantes, cuyo carácter se revela agresivo, buscan la fama a cualquier precio y chocan con todos los que frecuentan.
En un debate o una discusión algunas veces hay que saber perder pronto para hacerlo con elegancia. Del mismo modo, si en la lucha Sumo, para ganar a cualquier precio, uno se pone a hacer trampas, se vuelve peor que un vencido y es, al mismo tiempo, derrotado y carente de elegancia.
