Del album de un cazador
Del album de un cazador Una de las principales ventajas de cazar, mis queridos lectores, es que obliga a desplazarse de un lado a otro sin cesar, lo cual para alguien sin ninguna ocupación es de lo más agradable. Es cierto que en ocasiones (sobre todo con tiempo lluvioso) no es muy divertido vagabundear por los caminos que cruzan el distrito, aceptar las cosas como van viniendo y detener a los campesinos con la pregunta: «Eh, amigo, ¿cómo se llega a Mordovka?», para después en Mordovka tratar de sacarle a alguna mujer idiota (todos los trabajadores están en los campos) cuánto queda hasta las posadas de la carretera principal y cómo llegar hasta allí, y después, tras haber recorrido diez verstas, en lugar de encontrar las posadas encontrarse con la aldea de mala reputación de Judobúbnovo, para el increíble asombro de una manada de cerdos que, enlodados hasta las orejas en mitad de la calle, lo que menos esperaban es que alguien viniera a molestarlos.
