Cartas de amor
Cartas de amor Pillina, ¡has pasado por alto el nombre de Noyes porque no sabías cómo se escribía! No te preocupes, Livy, ya sabes que tu ortografía está totalmente a salvo ante mis «ilusos» ojos, porque adoro todo lo que haces, ya sea bueno, malo o regular. Que la Sra. Sue deje de preocuparse por sus memorias. Yo las escribiré… (Casi digo con mucho gusto, pero parece un cumplido bastante dudoso, así que detengo mi pluma). Yo las escribiré, y lo haré con tanta elegancia y tanta felicidad que el fantasma del difunto William Lord Noyes rasgará sus vestiduras transparentes con envidia y desilusión. En ellas pondré las mayores alabanzas en boca de cada uno de los miembros de la familia, de todos los almirantes, de todos los generales de brigada, incluso del Presidente, del Emperador de los franceses y de la Reina Victoria; para vosotras dos; las dos en el mismo volumen; y escribiré esas alabanzas yo mismo, cada una de ellas, así sabré que son exactamente como deben ser. Y en ellas pondré algo de poesía… alguno de esos magníficos interrogantes de Los Pensamientos Nocturnos de Edward Young, cuyo significado sólo Livy es capaz de descifrar; y algún oscuro y sangriento misterio de La viuda Browning… y también alguna poesía de mi propia cosecha, y creo que entre los tres podremos atrapar al gentil lector. Y pondré en ellas muchas de las inteligentes observaciones que las dos hacíais cuando todavía os estaban saliendo los dientes (después del dibujo de «La carga de heno»). Y escribiré esas observaciones yo mismo para asegurarme de que no son insípidas como lo eran las del difunto William L. (que considero en conjunto «demasiado inconsistentes»). Y pondré discursos en vuestras bocas ya más adultas que asombrarán a todas las naciones; profundas observaciones sobre agricultura, comercio, diplomacia, guerra, química, mantas de punto para bebés a 15 dólares por día, geología, teología, navajas de afeitar, pintura, escultura, negros, poesía, política… Todo lo que adora la erudición y lo que celebra la intelectualidad. La portada será un retrato de vosotras dos y de Jim, con vuestros autógrafos debajo, que escribiré yo mismo para que la gente los pueda leer.