Cartas de amor
Cartas de amor 
Para Olivia Langdon
BUFFALO, 21 DE AGOSTO DE 1869, POR LA TARDE
Cariño, ahora son las nueve y eres consciente de que esta noche no hay besos para nosotros. Siento mucho no haber ido a verte, pero es que no he conseguido hacer todo el trabajo que dejé pendiente, porque acostarme tan tarde ayer me ha dejado todo el día atontado. Es la última vez que me acuesto más tarde de las doce. Y esta noche pienso recuperar el sueño. Esta noche estaré en la cama, gatita, antes de que tu pequeña y delicada figura esté envuelta entre tus sábanas. Bendito sea tu amado corazón, ojalá pudiera verte. Mucho me temo que ésta va a ser una semana muy larga, sin un atisbo de mi amada. Pero después (si Dios quiere) el viernes que viene te abrazaré y me quedaré contigo hasta el lunes por la mañana. Tendría que estar en mi puesto todos los días a las ocho de la mañana, y fresco… así que tendría que regresar el sábado por la noche; y ésa es en parte la razón por la cual aplacé mi visita esta semana. Pero Larned[10] me ha dicho que no me preocupara, que siempre que quiera ir a Elmira, él hará el trabajo por los dos desde las tres de la tarde del viernes hasta el mediodía del lunes; lo que equivale a sacar dos ediciones del periódico él solo. No es mal tipo.
McWilliams y yo bajamos al lago después de cenar y remamos un poco. Necesitaba hacer ejercicio.
