Cartas de amor
Cartas de amor Hoy nos hemos topado con una calesa en Hartford en la que iban la Sra. Hooker, Alice (que estaba más elegante que nunca), la Sra. Warner y otra mujer. Me abordaron todas con apuro acerca del tema del Courant y me dijeron que el hecho de que hubiésemos adquirido derechos de propiedad en ese periódico, había dejado de ser algo privado y se había convertido en una información pública. La Sra. H. me dijo que Warner y Hawley harían lo que fuera por tenerme allí (en presencia de la Sra. W., que no lo negó de ningún modo) y la Sra. H. también me dijo que había escrito al Sr. Langdon para que nos hiciera liquidar en Buffalo y venirnos aquí. (Me proporcionó una maliciosa satisfacción el escuchar todo eso y contrastarlo con la insultante y desafiante indiferencia con la que estas mismas personas trataron este mismo tema en junio pasado).
La venganza es muy mala, poco cristiana y desde todo punto de vista indecorosa, y no soy un hombre que la apruebe o que la favorezca. (Pero de todas formas es muy dulce).