Cartas de amor
Cartas de amor 
CAMBRIDGE, [NUEVA YORK], 13 DE ENERO DE 1870
No, querida Livy, abordaré el tema del tabaco exactamente como abordaría el tema del dedo índice de mi mano izquierda: si me pidieras con toda seriedad que me cortara ese dedo, y viera que realmente lo dices en serio, y pensara que ese dedo podría dañar mi bienestar de alguna forma misteriosa, y estuviera claro para mí que no estarías plenamente satisfecha y feliz mientras siguiera en su sitio, te doy mi palabra de que me lo cortaría. Podría pensar qué me agrada de él, y el mundo podría decir qué le agrada… pero me desprendería de él. No habría nada estúpido en ese acto; y todos los rebuscados argumentos contra él se hundirían en su propia insignificancia en presencia del único argumento irrefutable: tu deseo de llevarlo a cabo, y la imposibilidad para nuestra vida conyugal de estar en total armonía mientras ese obstáculo subsistiera.
