Cartas de amor
Cartas de amor Livy pasa muchÃsimo tiempo intentando que su cuenta de caja cuadre; pasa muchÃsimo tiempo con un pavo cocinado, de forma que dure una semana; pasa muchÃsimo tiempo haciendo entender a los criados que no deben comprar absolutamente nada fiado y que, compren lo que compren, deben hacer que el carnicero o el tendero les den la factura por escrito para que ella pueda escrutarla crÃticamente con su ojo de lince. Éstas son todas las ocupaciones que tiene en la superficie. Naturalmente, tiene pequeños momentos tristes en su interior, y lo confiesa… Pero pueden creerme si les digo que creo que en secreto se reprocha a sà misma no estar triste más a menudo, para mostrar la pena que deberÃa sentir por dejar una casa tan querida y tan preciada. La verdad es que ha experimentado el más asombroso cambio… pues verdaderamente se ha vuelto tan bulliciosa, tan ruidosa, y tan anárquica en su alegre felicidad, que yo, incluso yo, me veo obligado a adoptar una aburrida severidad y solemnidad con el fin de sostener la dignidad de la casa. Tira de mà y me arrastra por todas partes, me tira del pelo, me muerde los dedos, y se rÃe tan fuerte que podrÃa oÃrla desde la calle; me parece que no he visto a nadie tan feliz como ella en toda mi vida (excepto a mà mismo).