Cartas de amor
Cartas de amor Me alegro mucho de vislumbrar mi camino en este negocio, porque las cifras me confunden y me desquician un poco. No tengo los nervios templados que tiene Livy en presencia de un problema financiero… cuando su cuenta de caja no cuadra (cosa que no sucede más que una vez [Livy: «mentira»] al dÃa) simplemente aumenta el producto «Mantequilla 78 centavos» a «Mantequilla 97 centavos»… o reduce el producto «Gas 6, 45$» a «Gas 2, 35$» y hace que esa cuenta cuadre. Lleva la contabilidad con la más inexorable precisión que ningún mortal haya podido contemplar jamás.
[Livy: Padre, eso no es verdad… Samuel me está desprestigiando…]
Anoche escribà Planchas de hierro al principio de esta carta para que recordásemos, Livy o yo, escribir acerca de ellas; no porque se tratase de un texto para una conferencia.
La noticia de que Livy y yo hemos llegado a una conclusión acerca de mi intención de dejar Buffalo proviene de Hartford, porque realmente surgió en el periódico muy poco tiempo después de mi visita y de su última carta a Hartford, y ha estado flotando en el ambiente desde entonces.
Su hijo
SAMUEL