Cartas de amor
Cartas de amor 
MILFORD, MASSACHUSSETTS, 31 [DE OCTUBRE DE 1871]
Querida Livy, continúa el mismo comportamiento de la audiencia; los mismos impulsos, las mismas alteraciones y el mismo remedio para los síntomas de siempre. Exactamente la misma conferencia que hizo vibrar a Great Barrington fue recibida por Milford con las sonrisas más gentiles y educadas y con un tenso bienestar. Ahora veremos qué pasa con Boston. Boston debe sentarse correctamente, guardar la compostura y portarse bien conmigo. Como vaya en Boston, irá en Nueva Inglaterra.
No he recibido carta en Brattleboro. No me ha llegado ninguna. En la oficina de correos tampoco había ninguna. No hay señales de Bliss. Supongo que Brattleboro es un lugar inalcanzable.
Anoche no escribí. Me sentía un poco abatido. Hoy he viajado durante todo el día en trenes de segunda, que paraban cada cuatro o cinco minutos. Estoy perezoso, pero nada cansado… Un baño caliente me ha devuelto la energía. Esta noche he visto al hermano de la Sra. Lee (a ella la vimos en la casa del Gobernador Hawley).
He estado leyendo Eugene Aram[15] todo el día; me ha parecido aburrido; me iba saltando cuatro páginas de cada cinco. Me saltaba lo corporal todo el tiempo. No lleva a ninguna parte. Un mundo de amor. Dale un beso a madre y al cachorrito, de parte de Saml. ¿Lo soportarán los secuaces del doctor? No.
