Cartas de amor
Cartas de amor 
BENNINGTON, [VERMONT],
LUNES POR LA TARDE [27 DE NOVIEMBRE DE 1871]
Querida Livy, un buen público, pero se rieron demasiado. Un gran fallo de esta conferencia es que no hay manera de convertirla en algo serio e instructivo cuando yo quiero. Todas mis conferencias deberían ser una continua tabla narrativa, llena de casillas en toda su extensión, separadas por seis pulgadas entre ellas; y en mi almacén mental, debería tener una especie de tapones (la mitad marcados como «serio» y la otra mitad como «cómico») para seleccionarlos y meterlos en esas casillas, dependiendo del humor del público.
Siento mucho tener que dejar sobre tus hombros todo el peso del cuidado de la casa, y al mismo tiempo sé que es una bendición para ti, ya que sólo la dedicación y el trabajo saludables pueden hacer que la gente solitaria soporte la existencia. Odio en particular tener que infligirte la aburrida tarea de contestar mis cartas de asuntos financieros. La verdad es que es una tarea difícil.