Cartas de amor
Cartas de amor Hacía tanto que no iba a la iglesia que ya sólo el ambiente me serenó, la oración del Sr. Twichell me emocionó y lloré; rezó en particular por los que se habían alejado de Dios y deseaban regresar junto a Él. Youth, me avergüenza regresar, porque siempre que me he alejado, y he regresado, he sentido que si alguna vez volvía a distanciarme, sería inútil intentar volver, pues me parecía que nunca podría volver a tener un empeño más ferviente, más devoto, incluso a veces desesperado, por permanecer en la verdad y en el bien y por aspirar al espíritu de Dios; creo que si no me mantengo firme después de tales momentos, nunca podré hacerlo. El Sr. Twichell es un hombre bueno y fervoroso, y nos ha impartido un buen sermón, creo que aquí disfrutaremos mucho de nuestra iglesia. Si estuviera un poco más fuerte iría a la escuela dominical, tengo muchas ganas en estos momentos, pero sé que Madre no va a estar dispuesta a permitírmelo, y he pensado que durante estos seis meses seré tan precavida como pueda. Espero que el próximo bebé no sea tan delicado como lo fue el pequeño Langdon.