Cartas de amor
Cartas de amor 
LONDRES, 2 DE ENERO [DE 1874]
Mi querida Livy, quiero que cuando llegue, te acuerdes y te asegures de tener en el cuarto de baño una botella de whisky escocés, un limón, un poco de azúcar y una botella de angostura. Desde que vine a Londres me he tomado una copa de lo que llaman cocktail (hecho con esos ingredientes) antes del desayuno, antes de la cena y justo antes de acostarme. Lo recomendaba el oficial médico del «Ciudad de Chester[26]» y es una buena idea. A ello le atribuyo el hecho de que hasta el día de hoy mi digestión sea maravillosa; sencillamente perfecta. Sigue siendo tan regular como un reloj, día tras día y semana tras semana. Entonces, mi amor, si encargas ahora que tengan todas esas cosas en el cuarto de baño y las dejas allí hasta que regrese, estarán allí cuando llegue. ¿Lo harás? Me encanta escribir sobre el regreso; parece que vaya a ser mañana. Y me encanta imaginarme a mí mismo en persona llamando al timbre, a medianoche; después, una pausa de uno o dos segundos; después, el pestillo abriéndose, y… «¿quién es?»; después, muchísimos besos; después, tú y yo en el cuarto de baño, yo bebiendo mi cóctel y desvistiéndome, y tú a mi lado; después, a la cama, y todo tan feliz y alegre como debe ser. Te quiero y te honro, mi amor.
SAML
El cocktail angostura es imprescindible.
