Cartas de amor
Cartas de amor La visita a Hannibal… Nunca imaginarás las corrientes infinitamente profundas de sentimientos que me han invadido. Nunca más volveré a vivir un día como éste. He tenido el corazón en un puño durante veinticuatro horas. Y en el último momento ha llegado Tom Nash (compañero de cuna, compañero de crío, compañero de muchachín), ahora sordomudo, desde hace unos cuarenta años, y sin que nadie sospeche la profunda y delicada naturaleza que se esconde tras sus labios sellados… Y me da esta carta, me da un apretón de manos, me lanza una o dos profundas miradas y se aleja tímidamente. La guardé, la he leído hace media hora… y por supuesto, a pesar de que ya eran más de las doce y de que todavía no te había escrito a ti, me senté en seguida y le contesté.
Adiós, mi amor… Te quiero, más que a nadie; y después de ti, a esas queridas niñas; y muy muy pronto contestaré la preciosa carta de Jean y le hablaré del hermoso oso que he visto hoy.
SAML.
Guarda la carta de Tom