Cartas de amor
Cartas de amor 
A BORDO DEL TREN, 18 DE FEBRERO DE 1885
Ésta es una magnÃfica mañana de invierno: nieve hasta lo alto de la valla, un sol espléndido, nada de viento, un humo blanco elevándose en perezosas columnas desde las aisladas casas de madera, la lejanÃa suave e imprecisa en medio de una niebla ligeramente teñida de azul. Una hermosa francocanadiense llegó hace un minuto a la estación, con un pintoresco vestido corto, hecho de un pesado manto blanco con rayas rojas y azules al bies de la mitad inferior de la falda, y el cuerpo adornado en azules: un ancho cinturón azul, mocasines de cuero y un tocado azul y rojo en la cabeza… un espectáculo muy pintoresco y cautivador. El joven que la acompañaba también llevaba un traje de lana de manta, adornado con intensos y vivos colores; llevaba unos ajustados pantalones del mismo paño, un ancho cinturón azul, tocado y mocasines. Sin duda habÃan estado andando por la nieve, ya que es el atuendo habitual para estos casos.
