Cartas de amor
Cartas de amor 
WASHINGTON, 2 DE MARZO [DE 1885][37]
Queridas mÃas: Probablemente no exista ninguna similitud entre Washington y otras ciudades. Las diferencias son casi innumerables. La ciudad es grande; también es pequeña; es ancha, y es estrecha; en parte está mojada y en parte, envuelta en nubes de polvo. Pronto por la mañana sale el sol, severo, un poco velado, y frÃo; más tarde quema como en un infierno; aún más tarde, las nubes se levantan, y de repente uno se encuentra rodeado de oscuridad, empapado de lluvia, y, por consiguiente, de mal humor. Antes de que dé tiempo a abrir el paraguas, el mal tiempo desaparece, y todo se ve bañado por la clara luz del sol. Uno cierra los ojos, pronuncia un solemne «Gracias, Señor», abre los ojos, y, ¡bendito sea Moisés! ¡Está nevando!
¡Que asà sea!
Te quiero.
SAML